Siempre me había preguntado por que algunas personas cuando ingieren alcohol cambian completamente su temperamento y reaccionan de forma más agresiva.
Científicamente hablando La corteza pre-frontal juega un rol importante en la planificación de nuestras acciones, en cómo establecemos prioridades, e inhibe nuestra conducta impulsiva.
El alcohol interfiere con estas funciones, por eso la gente pierde su capacidad de juzgar correctamente las situaciones y se preocupa menos por las consecuencias de sus acciones.
Así, mucha gente con unas cuantas copas de más malinterpreta las intenciones de los otros y pierde fácilmente el control.
El efecto del alcohol en el ritmo cardíaco también puede ser interpretado como una señal de peligro y esto puede hacernos enfurecer aún más.
Bajos niveles de serotonina y elevados de dopamina también están asociados a la violencia vinculada con el alcohol, pero no todo el mundo se ve afectado de la misma manera.
La mayoría de las personas en riesgo son aquellos que tienen dificultades para controlar su ira y poca empatía.
Fuente:http://www.24horas.cl/noticiasbbc/por-que-alguna-gente-cuando-bebe-se-vuelve-agresiva-1626476
En este estudio tomado de vemos más a fondo esta conducta: https://psicowisdom.wordpress.com/2014/05/07/por-que-con-el-alcohol-algunos-se-vuelven-agresivos/
Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio se plantearon la siguiente pregunta: ¿Por qué algunas personas cuando beben se vuelven tan agresivas y peligrosas, mientras que otras se vuelven simpáticas y alegres?
El siguiente estudio fue publicado en la revista Journal of Experimental Social Psychology.
El equipo de investigación encabezado por Brad Bushman pidió a casi 500 voluntarios(misma cantidad de hombres y mujeres), que participasen en (lo que parecía) un simple juego.
Antes del experimento, se les administraba un cuestionario para cuantificar elsentimiento de responsabilidad por las consecuencias futuras de sus actos. O dicho de otra forma, con el cuestionario se pretendía medir el grado en que cada uno de los sujetos asume la responsabilidad de sus actos. De este modo, los investigadores pudieron clasificar a los sujetos en un grupo de irresponsables y otro de responsables. Además, se les dividía endos grupos. A uno, se le daba una bebida con una cantidad de alcohol muy reducida, mientras que al segundo grupo, se les daba una bebida con una cantidad de alcohol suficiente como para entrar en un estado de embriaguez.
El “juego” consistía en apretar un botón, antes que el contrincante (iniciando de este modo, un clima de competición), cuando aparecía una señal. Pero realmente, un ordenador elegía al ganador de forma aleatorio, por lo que daba igual quien pulsase antes el botón.
El ganador después de cada pulsación, podía dar una descarga eléctrica a su contrincante eligiendo tanto la duración como la intensidad de la misma. Con esto, se podía medir el nivel de agresividad de los sujetos (cuanta más duración e intensidad de la descargar, más agresivo).
Los resultados
Si comparamos las puntuaciones de agresividad de los responsables con los irresponsables (ambos en estado sobrio), fueron los irresponsables los que mostraban mayor índice de agresividad, ya que daban descargas más largas e intensas a sus competidores.
Comparando ahora, los niveles de agresividad entre los irresponsables sobrios y los irresponsables ebrios se obtuvieron puntuaciones que confirmaban lo que todos esperaban, pero pasó algo sorprendente. ¡Los sujetos irresponsables ebrios puntuaron tan alto en agresividad, que las puntuaciones se salieron de la escala creada previamente por los investigadores! Y como comentó Bushman:
“Fueron, con mucho, el grupo más agresivo del estudio” –Refiriéndose al grupo de Irresponsables y ebrios-
La Interpretación
Como bien se sabe, el consumo de alcohol a niveles cognitivos, inhibe gran parte de nuestros mecanismos de autorregulación. Estos mecanismos normalmente permiten regularnos en contextos sociales, evitando que hagamos lo que nos apetece o lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando el contexto no es adecuado. Cuanto mayor es la cantidad de alcohol, mayor es la desinhibición (de ahí lo de “sentirse desinhibido”).
Si a esto le sumamos, que la persona no suele hacerse responsable de sus actos, pues tendremos la combinación perfecta para explicar los resultados obtenidos en el estudio.
Michael McKloskey, de la Universidad de Temple, nos anima a ver estos resultados con cierto optimismo, ya que la impulsividad de los individuos es moldeable.
El hecho de que los impulsivos reaccionen (con o sin alcohol) de forma agresiva, se debe a un sesgo cognitivo. Dicho con otras palabras, las personas muy impulsivas, tienden a pensar del siguiente modo: “Si una situación me resulta frustrante o desagradable, es precisamente porque intenta fastidiarme.”
Es por ello, que si aprenden mediante diversas técnicas, a ver la situación de forma más objetiva, conseguirán aumentar la capacidad para mantener la calma y reprimir su ira.

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